Ocurrió en Paris a las 08:12.

Me despiertan con una palmadita en el hombro y me plantan en todo el careto una placa de la policía de aduanas Francesa. Son 3 maromos con cara seria y tras identificarse me piden la documentación. Yo estoy todo sobao y tardo en reaccionar, ayer casi ni dormí gracias a mi vecino cachondo y Lady Gemidos.

Uno de los agentes me habla en Francés rápido y en voz baja. No le entiendo ni papa. Me disculpo por no haberle entendido y le digo que aunque no hablo bien Francés sé hablar perfectamente en Inglés y también Español (también sé Euskera, pero si oye “Basque” a un mochilero solitario igual se piensa algo raro y perjudicial para mi viaje, así que ni se lo menciono).

Acto seguido, llama a un compañero suyo que habla Español (¡uuuffff! menos mal) y me pregunta qué hago yo allí, de dónde vengo, a dónde voy, me pide el billete del tren, el de InterRail, me pregunta si porto armas, alcohol o tabaco, también a ver si llevo encima en metálico (atención) más de 10.000 €, que si los llevo los tengo que declarar… Yo flipo con la situación.

“Oui, bien sûr monsieur l’agent. Attendez un moment s’il vous plaît”. Le enseño todos los billetes que me pide, el plan de viaje de mi cuaderno y las reservas de hotel hasta el martes próximo que corroboran mi versión del viajero solitario por toda Europa.

Principios básicos para Trotamunders:

Lleva SIEMPRE encima tu documentación, la dirección del lugar en el que te hospedes y si es posible también el teléfono.
Si por desgracia te pierdes, tendrás los datos más importantes para poder volver a tu hotel/apartamento/albergue/camping…
Si aparte de estas dos cosas también tienes el teléfono de un taxi y calderilla para una cabina telefónica, estarás salvado/a.

Me pone una cara como la de aquella pareja de jóvenes de Bilbo que fueron en mi mismo tren a Paris. No se cree que quiera a hacer semejante viaje yo solo, “debe de estar loco” habrá pensado.

A todo esto, al tipo que venía al lado le hacen el mismo interrogatorio y resulta que es Español de nacimiento y también habla en la lengua de Cervantes.
Pues nada, cuando aclaramos todo se van los agentes de aduanas y empezamos a hablar.

Se llama David, y a los 3 años se fue a vivir a Francia y me dice que el control de aduanas es algo habitual. Hablamos un poquito más y me echo una siestilla, no si antes contarle lo de Lady Gemidos para que entienda mi situación de somnolencia aguda, y no le parezca grosero el que me duerma después de haber iniciado una conversación.
No objeta nada en contra y sigue jugando con su PSP. Yo de mientras sigo durmiendo.

David me despierta en Metz, se tiene que bajar. Nos deseamos buen viaje y se va. ¡¡Ahora los 2 asientos son para mí!!! Me desparramo un poquito, saco alguna foto y un vídeo, y hasta luego Lucas.

Próxima parada, Luxembourg.

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