Ocurrió en Paris a las 12:05.

Me despierto todo desparramado en la cama mitrimonial de mi habitación individual estándar Ibis a la hora que me da la gana. Total, nadie me espera. Lástima que sea tan tarde que ya no sirven desayunos en el hotel.
Me desperezo un poco y enciendo mi N810 para reservar una plaza de tren por Internet.

Internet no funciona bien, la conexión va muy lenta las veces que no se reinicia sola.
Intento entrar en la web de SNCF y directamente no funciona. Merde! Tendré que ir a una estación de tren y reservarlos en persona y probablemente esperar en una cola, justo lo que pretendía evitar reservando el billete por Internet.

Bajo a la recepción del hotel y le pregunto a la recepcionista a qué estación debo ir. Intenta mirarlo en Internet y otro tanto de lo mismo. Lo intenta desde su iPhone y tampoco tiene suerte. Orange no se esta portando bien hoy con su servicio WiFri gratuito. Justo llega el relevo de la recepcionista, quien nos saca de dudas: debo ir a Gare du Nord.

Tomo el metro en Père Lachaise voy por la línea 2 dirección Porte Dauphine hasta La Chapelle. Me bajo y me encuentro en un barrio que no me da buen rollo: está más sucio y descuidado que todo lo que he visto hasta ahora. Además hay gente con pinta un poco… no sabría cómo describirla, pero no me fío, me da mala espina.

No me paro ni saco el mapa. Si saco el mapa se verá que soy un guiri perdido y solo, y no estoy dispuesto a mostrar semejante debilidad en ese lugar. No mientras pueda evitarlo.

Camino un par de calles hacia el sur y veo vías de tren. Bien, si hay vías hay trenes, y si hay trenes hay estaciones. No voy tan desencaminado. Me fijo en mi sombra y sabiendo la hora que es calculo que me dirijo hacia el sur, voy bien.
Iñigo 1 – mapa 0.

Cruzo un puente y a la izquierda veo una estación, la tan ansiada Gare du Nord. Sigo caminando sin perderla de vista y 4 minutos más tarde estoy dentro. Pero algo no encaja, en la entrada pone Gare de l’Est.
Iñigo 0 – el mapa está descojonándose de mí.

La estación es bonita por dentro, saco una foto y pregunto en información por la Gare du Nord, el tipo muy amablemente me indica como llegar y saliendo de la estación veo un mapa que indica el mismo camino.

10 minutos más tarde estoy enfrente de Gare du Nord, por fin. Entro y efectivamente, toca esperar y hacer cola durante un buen rato para conseguir un billete.

Me entretengo con el espectáculo que montan 3 niños, orbitando alrededor de las faldas de su madre, correteando y desafiando la autoridad maternal, alejándose más de 3 metros del centro de su universo. Qué simpáticos.

Enfilo el último tramo, echo un vistazo a las ventanillas y veo una ventanilla para viajes internacionales donde, atención, ¡hablan Español! No podía ser mejor.

Me atiende Juan, un tipo muy agradable del sur que en cuestión de segundos hace la reserva el billete de Paris-Luxembourg. Qué rapidez. Me ofrece aprovechar el momento y reservar también los billetes de los trayectos Luxembourg-Bruxelles y Bruxelles-Amsterdam. ¡Po’ vale!
En 5 minutos he cerrado todos los billetes hasta el final de esta semana. Semana que empecé en mi kasita, y terminaré en Amsterdam ;D

Salgo de la estación y las tripas se quejan. Voy a buscar un lugar agradable para comer.

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