Una voz metálica me arranca de los brazos de Morfeo. Me despierto, me aseo todo lo que me permite el cubÃculo del tren adaptado para ello, y yendo hacia mi compartimento, el tren se detiene. Ya he llegado.
¿Que hago yo aqu�
Una voz metálica me arranca de los brazos de Morfeo. Me despierto, me aseo todo lo que me permite el cubÃculo del tren adaptado para ello, y yendo hacia mi compartimento, el tren se detiene. Ya he llegado.
¿Que hago yo aqu�